malas-mujeres-no-mas-almondigas-hablando-en-libre-2

No más almóndigas, por favor


Decir quizás es como afirmar con pasión que te dan miedo los MURCIÉGALOS. Que aunque se puede decir y está bien dicho,  este detalle me lame el escroto. Porque si lo que quieres decirme, princesa, es que nosotros, véase, tú, por un lado, y yo, por otro, quizá podríamos hacer la marcha atrás sobre el capó de tu Fiat esta noche, dímelo bien mujer. Que es un tema serio, no como tu BLUYÍN con rotos.

Ah, ¿que los vaqueros venían con agujeros? ¡Pero bueno! Acepta estos euros, DESCAMBIA y hazte con unos nuevos.  Y si puede ser, que te los den enteros, completos, que OTUBRE está a la vuelta de la esquina y no estamos para llevar el POMPIS -sí, está en la RAE- al aire. Putón.

Que quizá es que no has entendido el CONCETO “vestirse uno”. Quizá los tiempos están cambiando y los PALABROS tienen sintomática tendencia a ser aceptados por la comunidad erúdica (escribo erúdica aunque no exista, porque me sale de los huevos). O quizá eres una zorra descarriada y no hay que darle más vueltas.

faltas-de-ortografia-no-mas-almondigas-hablando-en-libre

En cualquier caso, quiero resaltar la peligrosa proximidad de mi erudismo al erotismo, como término globalizado, en un IMPASSE lingüístico que refleja la PRECUELA (a tomar por culo) del desastre. Vamos, para ir a mear y no echar gota. Para irse a casa a llorar. Absolutamente ABRACADABRANTE, pero abracadabrante eh. De verdad, que a uno le dan ganas de tirar la TOBALLA y ponerse un buen GÜISQUI (os juro que está en la RAE) on the rocks.

Porque igual al decir quizás es como que no me tomas en serio. Si quieres, entonces, podemos ser AMIGOVIOS, que es lo que se lleva. Tal cual. Pero claro, no esperes después que te recoja con flores. Yo me subo la bragueta y me largo.

Y envejecerás y serás una de esas madres cincuentonas que llegan siempre de madrugada a casa. De hacer JOGGING dicen. De eso nada niños, vuestra madre tiene un AFFAIRE con algún PAPICHULO. Y vuestro padre le paga el LIFTING y el LUNCH con las amigas de tenis para que le deje tranquilito. Porque ella no es la única que sale a correrse: niños, la cena de negocios de papá es una bacanal. ¿Entendéis?

Asesinos de familias. Gordos ellos y MQMF (o MILF) ellas. Porque están muy buenas, todo hay que decirlo. Y es imposible no mirarles el CANALILLO sin suspirar. Y a ellas, tan coquetitas, les encanta sentirse deseadas. Con sus hijos y marido y su Cayenne en la puerta y todo. A ver si no de qué iban a enseñar el MUSLAMEN con ese arte ya entrado el otoño (por el ****).

Sin embargo, son de QUITAIPÓN. Todas iguales. Amontonadas en el GYM. Como una dulce historia de BÓTOX. Desalmadas.

Quizá por eso -y por otra parte- empieza lo MONOPARENTAL a estar de moda. Y ahora todo son FEMINICIDIOS. Y cada opinión apartada CONFLICTÚA como un SUNAMI de críticas. Un zascatrás por ir contra este ESTABLISHMENT de narcisista igualdad. Una reacción química, una explosión de pólvora.

Y es normal, si es que no hay persona humana que pueda con esta enfermiza clase de mujeres. Además, claro, diles tu algo. Porque son ellas muy trendy, y como para caerles mal están las cosas. Que tienen influencias maritales poderosas y si quieren mañana duermes en la calle. Y así, de un plumazo, te las ventilas y luego te ventilan ellas a ti.

vaqueros-rotos-no-mas-almondigas-hablando-en-libre-2

Pero que no está el siglo para tonterías, hombre ya. A trabajar todo el mundo.

Y a estudiar.

Estudiar es importante para abandonar el terrible ESPANGLISH que trae consigo algunas extrañeces como hacerse un JONRÓN (clásico homerun del BÉISBOL) o colocar una tilde en la “I” de la germana KÍNDER, que no es otra cosa que la guardería a la que van los bastardos rubios.

Como podéis ver, yo soy de quejarme. Me quejo mucho y de todos, y de todo. Me encanta, es que me encanta. Y eso que no hago más que ZANGOLOTEAR todo el día, como un JIPI de esos de la tele. Y soy también un poco PAPAHUEVOS. Pero hay que admitir, digo yo, que no estamos de NORABUENA. Y que alguien tendrá que quejarse. Y que si puedo ser yo el que se queja por todos vosotros, pues perfecto. Porque no nos vamos a tragar todo lo que nos pongan delante, ¿no?

¿No?

¿Hola?

Resumiendo, que aunque os parezca alucinante, propongo empezar a hablar bien para cambiar las cosas. ASÍN te lo digo, que deberíamos OKUPAR el diccionario y evolucionar. Uebos nos es, así que ARREMANGARSE y a ello. Que algún día habrá que empezar.

Algún locuaz se preguntará qué me ha pasado este fin de semana para arremeter así contra esta subespecie de mujeres. Lo siento, es inenarrable, imagináoslo.

Y no más ALMÓNDIGAS, señores de la RAE, pofavó.

Firma-3

Un comentario en “No más almóndigas, por favor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *